Y recuerdo por lo que no te puedo perder.
Que hasta en las más solitaria de mis noches, te quiero ver.
Que no puedo pensar en nada más que tus besos tener.
Desmayarme, y en tu regazo al fin, poder caer.
En cada uno de tus besos encontré la pureza del diamante.
Anhelo el segundo, en el que desees que vuelva a ser tu amante.
Sueño con que la mejor melodía, sea la de nuestros besos.
Y en que con cada una de tus caricias, me vuelva a sentir preso.
Por hacer el amor contigo, suspiran en mi cada hueso.
Porque gracias a tu niñez, vuelvo a sentirme ese chaval travieso.
Lucharé con en cada uno de mis días por tu amor.
Para que ese sentimiento desplace a todo tu temor.
Porque nos fundamos en la perfección de nuestros sentimientos.
Que vuelan sin cesar, llevados por nuestros vientos.
Los que representan todo lo que por ti siento.
Quisiera entonar, ¡que tu boca es mi único alimento!
Moriría, por estar de nuevo junto a ti en el cine.
Haciendo que la inmortalidad de tus caricias al fin reine.
Es un día más en mi vida, pero otro más que no estoy junto a ti
Aunque mis noches en velas, seguiría escribiendo así
Madrugadas, donde el sonido de tu voz, me lleva al frenesí.
¡Te amo! es la mejor frase, para a este poema ponerle fin.
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