martes, 10 de julio de 2012

Buon Giorno Principessa

Son las cinco de la mañana, el punto algido de mi insomnio, me levanto de la silla de mi ordenador y llego hasta mi cocina, mi garganta me pide que la riegue, y mientras tanto pienso en que escribir esta noche y que seguramente empezaré la gran historia con la retransmisión de como he llegado hasta mi cocina, a veces pienso que estoy loco. Llego hasta delante de mi cuaderno, podría hablar de amor, podría hablar de política, de moral o de este corrupto e insufrible mundo, o de como este depresivo kamikaze, nació para ser salvaje. Empieza amanecer, han pasado dos horas sin escribir nada y sólo pensando. Dejo mi cuaderno y miro el horizonte que me espera esta mañana, mis ojeras me piden que cierre los ojos, mi corazón que los abra, como sólo pensar en una persona puede ser tan mágico en este momento, como desearía poder darle los buenos días cada mañana, la ternura acamarelizada que cualquier persona lleva dentro se despierta en este justo instante, y la sensación de calidez, paz y tranquilidad recorre mi cuerpo, es como si me estuvieran abrazando. Siento esos brazos que como de una especie de espectro se trataran, abrazándome, es un sentimiento cálido, armonioso y espectacular, aunque sea una calurosa noche, este calor es como un calor agradable, el calor que ella desprendía pienso... El sol sigue subiendo y comienzan a sonar los pajarillos y su inolvidable melodía, que me recuerda a su voz, me dicen que soy un empedernido, que no me rindo, que soy estúpido y un gilipoyas por estar así, pero no saben lo que se pierden, esta hermosura de día, que representa  el comienzo de la vida en mi corazón y que si hay sol, significa que ella está sonriendo, ¿por qué lo hace?... No lo sé, ni tal vez me importa, sé que es feliz y eso me es más valido que cualquiera de las pruebas que alguien podría hacer por mi, cualquier cosa me sería insuficiente, pero ver salir el sol sé como ella está, y a la vez me reconforta ya que sabré que el día que una bala me lleve por delante, podré seguir mirando a este sol, y decir que he muerto pero ella es feliz, esa sería mi extrema unción deseada.... su sonrisa. Ahora pienso en Roberto Benigni en la vida es bella, y exclamo hacia el sol "Guido no sé quien de los dos está más loco, pero sé que teníamos el mismo motivo para estarlo". La vida es como una gran película y mediante nuestras acciones, decidimos el título de esta pues yo me he propuesto que mi vida.... va a ser bella.

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