viernes, 6 de julio de 2012
Estaciones
Me levanto este día por la mañana y me lavo la cara, me ha dicho que no me quiere, que ya no siente nada, que el mecánico de mis amaneceres ya no está conmigo, un frío me recorre la piel y entrar en la ducha es lo único que me reconforta, como el agua se desliza por mis poros. Termino, no he pegado ojo en toda la noche y mis brazos me pesan como si tuviera mil y un yunques encima, los pájaros cantan, el día es maravilloso y aqui estoy en mi cama cual zombie en una película de serie b, suena el teléfono, miro el número y es mi mejor amigo, lo cojo pensando en que no me puede dar ninguna respuesta, en que la llanura de soledad en la que mi corazón se ha convertido se va a ir volviendo seca y seca hasta que muera el último atisvo de felicidad en él. Pero entonces algo me invade es cogerlo y notar su voz, notar como tengo alguien, como me doy cuenta que esa insipidez que siento en este momento, no es más que el mismo sentimiento que los árboles deben de sentir cuando en otoño caen las hojas de los árboles, pero mi corazón fluye rapidamente, tengo alguien que me coja la mano, tengo alguien que me abrace, tengo alguien que si derramo lagrimas las valorará, como si fueran lágrimas del más perfecto arcángel, cuyo derramamiento no puede ser permitido, es un amigo, es una persona que seimpre estará en mi vida. Mi corazón fluye, las estaciones van y vienen en él, y entonces... Una sonrisa inunda mi rostro y suelto una carcajada, hace quince minutos pensaba que lo mejor que podía hacer, era salir corriendo hasta que mis pies dejaran de sufrir y cayera rendido, y ahora siento cariño, siento amor y siento afecto de alguien, este es el amor más perfecto que creo que nadie me pueda dar, el de un amigo, mi corazón se convierte en primavera poco a poco, y retoma el color rojo de las rojas que jamás tuvieron que haberse marchitado, sé que cuando cuelgue todas estas carcajadas se van acabar y que volveré al frío invierno, pero... ¿Y qué? ¿Qué más da? Si puedo vivir primaveras, porque tengo que marchitarme por el invierno, si tendre el abrazo de mis amigos para acurrucarme cual estufa en el día más frío, y su mano para cubrirme como si de una manta se tratase, el invierno la mejor forma de evitarlo es tampandonos hasta que llegue la primavera y sólo hay una forma de hacerlo.
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