sábado, 16 de febrero de 2013
Hablar sin saber hablar.
Quise hablar de libertad, cuando aún tan siquiera sabía lo que significaba ese término, quise hablar de lucha, cuando aún tan siquiera sabía contra lo que luchaba, quise hablar de paz, cuando no sabía tan siquiera como conseguirla, quise hablar de amor, cuando ni tan siquiera el mundo sabe lo que es el amor... Dicen que el mundo occidental es el paraíso de la libertad, yo digo que es una cárcel inmensa, una cárcel para las pasiones, una cárcel para nuestros sentimientos, una cárcel para el amor mercantilizado por unos hombres que siempre quieren hablar pero que no saben hablar... Hablar, hablar y hablar, el mismo verbo que tanta gente se empeña en usar, en repetir pero sin saber tan siquiera como dice este texto que significa, y de tanto hablar al final los sentimientos se quedan en eso en palabras... vacías de significado, de sentimiento, es el razonamiento metafísico más puro, el separar el hablar del actuar, cuando uno no puede ir separado del otro, si hablas sin actuar, es como si no hablaras, porque no se puede juzgar a nadie por lo que él diga de si mismo, igual que no se puede juzgar el amor de alguien por otra persona preguntandole a este, hay que ver la situación, los sentimientos no son nada sin práctica y yo no ser otros de los que hablan sin la práctica, desde el primer "Te quiero" que le dices a una persona, debe ir acompañado de una demostración, porque si no, no será más que una gran mentira teñida de color de rosa.
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